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14 de noviembre de 2013

Cueca a Balmaceda

Mi vida, gloria eter..., gloria eterna al gran patriota,
mi vida, víctima, víctima de una traición.
Mi vida, y al ilú..., y al ilustre Balmaceda,
mi vida, por su no..., por su noble corazón.
Mi vida, gloria eter..., gloria eterna al gran patriota.
Es imposible que haya,
mi vida, alguien que pueda
igualar en sus hechos,
mi vida, a Balmaceda.
A Balmaceda, ay sí,
mi vida, siempre la historia
recordará sus hechos,
mi vida, y su memoria.
Seré mientras yo exista,
mi vida, balmacedista.

Autor: Rolando Alárcon

LINK DE AUDIO:
http://www.memoriachilena.cl/archivos2/audio/MC0033619.mp3

30 de octubre de 2013

Prueba 7 de Noviembre 2°A

Contenidos a entrar:
- Guerra del Pacífico 
- Pérdida de la Patagonia e Incorporación de la I. de Pascua 
- Pacificación de la Araucanía 
- Sociedad Finisecular
- Liberalismo
- Secularización del Estado

Recuerden usar su libro y el blog como complemento de la materia.
Éxito!

20 de octubre de 2013

Pacificación de la Araucanía

Para descargar: 
- Click en "SLIDESHARE" parte de abajo al lado izquierdo. 


 - (Otra página), ahora dar click en "SAVE" en la parte de arriba de las diapositivas.



Ocupación de la araucanía from Héctor Urrutia Ortega


En el año 1861 destaca un hecho pintoresco protagonizado por el francés Boyle-Mariotte, este francés logró convencer a los Loncos de su proyecto independentista para crear el Reino de la Araucanía y la Patagonia y se autoproclamó rey de la Araucanía y de la Patagonia, tomando el nombre de Orélie Antoine I y formando un pseudo gobierno con una cartera ministerial.
El gobierno chileno, astutamente, en vez de negar dicha proclamación, prefirió declarar demente a Orélie Antoine y con esto desacreditar todo lo hecho por él. Así el francés fue encerrado en una casa de orates y posteriormente repatriado a Francia. Curiosamente este gobierno aun existe en el exilio, en Francia.
Como consecuencia de este hecho, el gobierno de Chile se dio cuenta de los vacíos administrativos (y legales) que dieron lugar al hecho anterior y decidió practicar un plan propuesto por Cornelio Saavedra, sin embargo la Guerra del Pacífico pospuso dicho plan. El plan fue llamado “Pacificación de la Araucanía” por el bando chileno.
Los mapuche aprovecharon que el gobierno estaba ocupado en esfuerzos de guerra y realizaron una última rebelión en 1880 que preocupó mucho al estado chileno. Los mapuche realizaron actos de vandalismo y pillaje a través de todo el sector llamado La Frontera.
Después de la victoria chilena en la Toma de Lima Guerra del Pacífico (enero de 1881), el gobierno chileno a raíz de lo sucedido con el Rey de la Araucania y esta rebelión, realizó un potente esfuerzo militar dirigido por el general Cornelio Saavedra y liderado por el coronel Gregorio Urrutia (gestor del plan), llamado Pacificación de la Araucanía donde se llevaron a cabo una serie de escaramuzas represivas en contra de las comunidades indígenas rebeldes resultando en la muerte de miles de indios rebeldes y también inocentes y el sometimiento definitivo de estas comunidades.
Dichas acciones se ejecutaron en la zona al sur del Bío-Bío llamada La Frontera de Angol (Los confines) y Villarrica sometiendo a los mapuche en sistemas de reductos indígenas y campos de internamiento.
Esta es la fecha que los libros de Historia consignan oficialmente como el fin de la Guerra de Arauco, sin embargo la guerra como tal ya había concluido efectivamente hacía un siglo atrás.
Los territorios anexados fueron entregados para ser colonizados a inmigrantes europeos, principalmente alemanes.


Situación post-pacificación de la Araucanía

Durante los siglos XIX y XX, los mapuche sufrieron un cierto grado de discriminación y estigmatización por parte del criollo durante su proceso de integración a la sociedad chilena, que solo los confinaba a participar en ciertas áreas laborales, se les despojaba de sus tierras o debían abandonar su prácticas comunitarias en función de los intereses fijados por el Estado de Chile.

Hasta hoy los mapuche sostienen estar sujetos a la asimilación e integración a través de las políticas implementadas por el Estado chileno. Conservan hasta hoy el orgullo por su pasado ancestral y su cultura es parte integral del patrimonio cultural chileno enseñándose en las escuelas como parte de su legado cultural su idioma, el mapudungun. Es así, como los mapuche han sido reconocidos como pueblos originarios, pero a pesar de esto aun están dentro de las comunidades más pobres de Chile.
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2 de octubre de 2013

Pérdida de la Patagonia e Incorporación de la I. Pascua

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                                        Power Point visto en clases:
                            


Pérdida de la Patagonia
La Patagonia formaba parte del territorio austral de Chile desde tiempos coloniales. Sin embargo, desde la Independencia, Argentina demostró interés en expandir su soberanía hacia esas latitudes. Ya en 1847, el gobierno argentino reclamó derechos sobre esa zona y, luego de una serie de negociaciones, se resolvió en el tratado de 1856 hacer prevalecer el principio del uti posidetis, es decir, respetar los límites que cada Estado poseía al minuto de su Independencia. De esta manera, Chile mantuvo la Patagonia.
A partir de la década de 1870, Argentina desarrolló un proceso de ocupación sistemática de la zona mediante la creación de asentamientos y el recurso de la colonización extranjera. En contraste, Chile se enfocaba en los ricos territorios salitreros del Norte, descuidando la zona patagónica, que en ese entonces carecía de interés económico y por lo tanto no había sido ocupada soberanamente por nuestro país.
Durante toda la década de 1870, Chile y Argentina mantuvieron negociaciones diplomáticas en torno a los límites australes, en las que nuestro país destacó por una actitud tendiente a dilatar las resoluciones y hacer prevalecer los acuerdos de 1856. En este contexto, el Estado chileno encargó al intelectual
Diego Barros Arana evaluar la situación de la Patagonia y se declaró partidario de la cesión de estos territorios a Argentina por la inexistencia en ellos de tierras fértiles ni otros recursos de valor.
Mientras Chile iniciaba la guerra con Perú y Bolivia en el Norte, se reanudaron las negociaciones con Argentina en un contexto evidentemente desfavorable para nuestro país. Argentina ya había ocupado de hecho la zona en disputa.
Las tensiones finalizaron en 1881 mediante la redacción de un nuevo tratado en el que Chile, privilegiando la expansión hacia el Norte, cedió a Argentina los territorios de la Patagonia pero mantuvo el control sobre el estrecho de
Magallanes.
Para definir la frontera entre Chile y Argentina, se estipuló la creación de una línea divisoria hasta el paralelo 52 latitud sur, que seguía el curso de las más altas cumbres de la cordillera de los Andes en las que se dividieran aguas.
Desde ahí se trazaba una diagonal hasta Punta Dungeness, en el acceso
Atlántico del estrecho de Magallanes. A partir de ese punto, la línea se orientaba directamente hacia el sur partiendo en dos la isla de Tierra del
Fuego en el meridiano 78º 74´ longitud oeste, hasta el canal de Beagle. Las islas ubicadas al sur de este canal se mantendrían dentro de la soberanía chilena. Además, este tratado estableció el arbitraje internacional como recurso para dirimir futuras disputas.







Incorporación de la Isla de Pascua

Aunque la anexión de Rapa Nui a la soberanía nacional no se relaciona directamente con el desarrollo de la Guerra del Pacífico, el auge económico logrado por Chile a partir de este conflicto y la proyección de la soberanía sobre el Pacífico fueron aspectos determinantes en su materialización.
La isla de Rapa Nui, ubicada a 3600 km de las costas chilenas frente a Caldera y habitada por población de origen polinésico, recibió desde el siglo XVII la visita de navegantes europeos, holandeses, españoles, franceses e ingleses, que aprovecharon su estratégica ubicación como punto de descanso y abastecimiento de alimentos y agua en las rutas a través del Pacífico. Pese a que durante todos estos años la isla no fue objeto de colonización extranjera permanente, salvo por la instalación de una misión de religiosos franceses, parte de sus territorios pertenecían a un comerciante inglés llamado Juan Brander.
A fines del siglo XIX, los habitantes de Isla de Pascua fueron víctimas del tráfico de esclavos y muchos de sus miembros fueron llevados a trabajar en faenas agrícolas y de extracción del guano en la costa del Perú. En conocimiento de esta situación, el gobierno chileno encomendó al marino


Policarpo Toro la misión de realizar las negociaciones necesarias para incorporar la isla a la soberanía nacional. Con este objetivo, Toro viajó a Tahití, donde se efectuó la compra de las tierras de Brander por un valor de seis mil libras esterlinas. Así mismo, el Estado chileno recibió como donación de los misioneros franceses parte de las tierras que poseían en la isla.


Según el Acta de Cesión del 9 de septiembre de 1888, los jefes de la Isla de Pascua, cedieron para siempre y sin reserva al Gobierno de la República de Chile, la soberanía plena y entera de la Isla de Pascua, y se reservaron los títulos de jefes de que estaban investidos y de que gozaban en esos momentos. Las tierras fueron entregadas en una concesión a una empresa británica. En 1933 el Estado chileno la inscribió a su nombre. Desde 1916 la isla es introducida a la administración de la Región de Valparaíso. La comunidad pascuense, pese a estar regida por la legislación nacional, obtuvo sus plenos derechos políticos en 1966. Desde la década de 1980, el Estado ha desarrollado un programa de entrega de tierras a la población Rapa Nui. Actualmente se encuentra en trámite el Proyecto de Ley que establece el Estatuto Especial de Gobierno y Administración para el Territorio de la Isla de Pascua.